13 / CAMPAMENTO SOL Y CARDOS

Verano 2017

“Nos sentamos al sol entre los cardos y proyectamos. Por eso el campamento se llama así ¿no?” Es mucho resumir, pero Álex en realidad lo pilló al vuelo. Ni vimos tanto el sol ni había demasiado cardo, pero proyectar sí que proyectamos mucho.

Lo cierto es que inspirados por las pinturas de Luis Seoane, en concreto por el cuadro Sol y Cardos, planteamos en colaboración con la artista Isabel Pintado, un campamento que ahondara en los conceptos de color, de representación de elementos próximos (especialmente plantas) y en técnicas de dibujo, pintura y grabado. Y desde ese punto de partida, continuar con el proyecto EirON generando un montón de ideas y de documentación gráfica.

Habían pasado 72 horas desde los Acuerdos de San Xoán y teníamos dos proyectos claves: terminar aquello que no se había podido hacer durante el curso y diseñar los elementos del parque para proponer ideas concretas. Durante las dos semanas que duró el campamento formamos un equipo-estudio de lo más variado en cuanto a edad y en cuanto a forma de ver y diseñar el mundo. Se veía venir el éxito de la experiencia, global y por partes, desde el principio.

Empezamos contando qué era esto del EirON a los “novatos”: las explicaciones de los veteranos, la exposición, la maqueta y una visita a la parcela nos dejaron claras las intenciones del proyecto, empezaron a remover la creatividad de todos y nos desbravaron en el contacto con la flora y fauna “salvajes” de la zona.

Cada día empezaba con un rato de inmersión en el tema correspondiente: conocer los playgrounds, hablar de flora y fauna y de Gilles Clément, recorrer la historia (real y legendaria) de los laberintos, los vientos y sus efectos, aprender a hacer planos técnicos y a dibujar arquitectura al aire libre y a trabajar en equipo, a formar un estudio multidisciplinar.

Y luego, cabezas y manos a la obra. Unas veces en grupo y otras de manera individual fuimos avanzando, trabajando y jugando todo a la vez, que es como nos gusta hacerlo.

Diseñamos e hicimos maquetas y planos de las piezas/esculturas de la zona de juegos, pensándolas para ser utilizadas por cualquier tipo de usuario de un parque. Hicimos herbarios, compilando y clasificando según tamaños y sectores las plantas recogidas y secadas en el taller de Jardinería. Planteamos con maquetas el laberinto de mimbre de acceso, para que sea difícil, pero no imposible, llegar a donde quieres; hubo incluso quienes, a tope de motivación, llegaron a proyectar los recorridos entre vegetación hasta los miradores. También montamos a escala 1:10 el paravientos, tejiendo como cesteros gigantes, e inventamos una rosa de los vientos y banderines y banderas para darle aún más personalidad. Hasta nos animamos a dejar el interior y salimos en expedición: justo el día que más sol hizo salimos a dibujar la garita de vigilancia, pero aguantamos poco al sol y volvimos a entrar para pensar un uso que darle y hacer los planos de arquitectura. Pero un par de días después el verano se relajó un poco y nos animamos a ir hasta la torre de control, a dibujar el futuro EirON visto desde allí, e incluso inventamos la realidad virtual artesanal.

Otra semana más y casi habríamos empezado las excavaciones. Como se sospechaba al empezarlo, un campamento al sol y entre cardos fantástico.